Cuando las cifras no acompañan, la claridad se convierte en liderazgo.
Las empresas cuentan historias. No solo de éxitos, sino también de tensiones ocultas, estructuras que pesan y legados que frenan. Esta es una de esas historias que merece ser contada: la de Vodafone y su CEO, Margherita Della Valle.
Un punto de inflexión
En abril de 2023, Margherita Della Valle fue nombrada oficialmente CEO de la compañía, tras un período interino. Su primera declaración fue tan sencilla como valiente:
“Our performance has not been good enough. To consistently deliver, Vodafone must change.”
Transformar lo que no funciona exige decisiones que casi nadie quiere tomar. En su primer año, Della Valle anunció la reducción de 11.000 puestos de trabajo a nivel mundial, la venta de divisiones en España e Italia por más de 13.000 millones de euros y una reorganización total de la estructura.
El nuevo enfoque se centró en tres palabras: clientes, simplicidad y crecimiento.
A simple vista: recortes, pérdida, dolor.
Pero unos meses después, los resultados empezaron a acompañar. La empresa volvió a crecer en algunos mercados clave, mejoró márgenes y recuperó agilidad.
Por qué funcionó
Detrás de cada gran cambio hay un conjunto de lecciones que trascienden los balances:
1. La vulnerabilidad como punto de partida.
Admitir que algo no va bien no es debilidad; es la base del liderazgo real.
2. El foco como brújula.
Reducir complejidad y concentrarse en lo esencial libera energía y talento.
3. El desapego como motor.
Cerrar, vender o dejar ir no destruye, permite volver a construir.
4. La emoción como impulso.
Cada decisión conlleva incertidumbre. Convertir esa tensión en movimiento es lo que separa a quienes sobreviven de quienes lideran.
5. Los resultados como consecuencia, no como fin.
La transformación requiere tiempo. Cuando el rumbo es claro, los indicadores acaban reflejándolo.
Liderar hoy no es solo alcanzar resultados: es atreverse a mirar lo que no funciona y tener la convicción de cambiarlo.
Incluso en medio del drama, esa mezcla de presión, expectativas y ruido, puede surgir un liderazgo más claro, más humano y más transformador.
No se trata solo de cumplir un plan, sino de inspirar movimiento, abrir camino y sostener la confianza cuando el suelo tiembla.
Eso es lo que distingue a los líderes que dejan huella: convierten la verdad en acción y la acción en legado.
Cristina Ramos Gómez de Balboa,
CEO de WOB