La paradoja de las vocaciones vacía

Durante la última década, el debate público sobre la brecha de género en los sectores tecnológicos (STEM) se ha instalado en una cómoda obsesión por la base de la pirámide. Hemos volcado recursos, campañas de sensibilización y discursos públicos en convencer a las niñas de que la programación, las matemáticas o la ingeniería también son cosas de mujeres. 

El diagnóstico oficial insistía en que faltaban vocaciones pero sin embargo, los datos actuales del mercado laboral español revelan una realidad mucho más incómoda: las aulas de formación profesional y los grados universitarios empiezan a albergar ese talento, pero el sistema sigue fallando de forma estrepitosa en el siguiente paso: el tránsito.

La brecha STEM no se consolida cuando una mujer es descartada para un comité de dirección, esa es solo la última consecuencia. La brecha real se abre mucho antes: en el limbo que separa el final de la formación y los primeros tres años dentro del sector. 

Es el momento crítico en el que una joven técnica, a pesar de tener el título en la mano, no se proyecta dentro de la industria, no descifra los códigos invisibles de las empresas tecnológicas, carece de redes de apoyo profesionales o no encuentra referentes tangibles con los que identificarse.

Inspirar a las nuevas generaciones es una labor necesaria, pero promover la vocación sin asegurar la transición solo genera frustración. 

El ecosistema empresarial no necesita discursos motivacionales dirigidos a las aulas y si  un puente que conecte ese talento técnico femenino latente, con las organizaciones que admiten necesitarlo, pero que aún no saben cómo incorporarlo, desarrollarlo y, sobre todo, retenerlo.

El verdadero impacto estará en el trabajo quirúrgico que debemos hacer para la permanencia y en la frontera de la transición profesional, donde el sistema pierde el talento por goteo continuo. 

Corregir el rumbo, y las estadísticas, pide rediseñar un mercado para que integre y retenga el talento técnico femenino y no lo expulse antes de que puedan alcanzar el liderazgo.

Comparte este post: