¿Inversión o Autopsia? Del gasto asistencial a la Ingeniería de la Permanencia

Por Cristina Ramos Gómez de Balboa

En la última década, la política de cohesión territorial en España y Europa ha vivido instalada en una paradoja costosa. 

Mientras los presupuestos destinados al Reto Demográfico y a la Transición Justa alcanzan cifras históricas, impulsados por los fondos NextGenerationEU y el marco PRTR, la realidad a pie de calle sigue dictando una sentencia cruda: la inauguración es, con frecuencia, el inicio del funeral de la inversión.

Según datos del INE, el 63% de las microempresas rurales quiebran antes de alcanzar los tres años de vida. No estamos ante un fallo de talento local, ni ante una falta de voluntad emprendedora; estamos ante un fallo sistémico de infraestructura de datos

Nosotros lo denominamos el «Síndrome del Proyecto Fantasma»: la asignación de capital a fondo perdido que carece de un sistema nervioso de seguimiento, convirtiendo el impacto social en un «gasto hundido» y condenando al territorio a una irrelevancia cíclica.

La obsolescencia del «Fondo Perdido»

El modelo tradicional de subvención ha operado bajo una lógica de «fe pública»: se inyecta liquidez y se espera que el ecosistema, por generación espontánea, sea capaz de retenerla. Sin embargo, en un entorno de fragilidad demográfica, el capital sin gobernanza es volátil.

La fiscalidad y la auditoría pública están cambiando. 

El reciente dictamen del Comité Europeo de las Regiones (febrero 2026) propone elevar al 40% el coeficiente social (SOC) para el enfoque LEADER en el marco 2028-2034. Esto no es solo un ajuste contable; es un aviso a navegantes: Europa ya no va a financiar procesos, va a exigir evidencia técnica de resultados estructurales.

El fin del impacto reactivo

Para superar la «autopsia» de los proyectos fallidos, la consultoría estratégica debe evolucionar hacia la Ingeniería de la Permanencia. Ya no basta con ser gestores de ayudas; debemos ser arquitectos de infraestructuras de datos.

La propuesta de WOB-IS, a través del modelo ECOS, introduce un cambio de paradigma basado en la Gobernanza como Servicio (GaaS). No se trata de monitorizar para fiscalizar, sino de sensorizar para predecir.

El Legado como métrica de éxito

Financiar la supervivencia exige dejar de administrar el declive. La verdadera Transición Justa ocurre cuando el 80% de la inversión inicial permanece en el CIF local y cuando el éxito de una política pública no se mide por el número de lazos cortados, sino por la robustez que protege el servicio años después de la foto oficial.

«Liderar hoy implica entender que dar no es crear impacto. El verdadero legado es la infraestructura de gobernanza que sobrevive al presupuesto. 

Basta de financiar la agonía de un modelo agotado; es hora de diseñar, de una vez por todas, la arquitectura de la permanencia.»

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